viernes, 2 de octubre de 2009

Comunión espiritualo Comunión de deseo Para cuando no se puede recibir a Jesús en la Eucaristía.
Consiste en orar con fe y con amor, expresando el deseo recibir a Nuestro Señor Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía y pidiendo recibirlo espiritualmente.

Oración para la comunión espiritual de un efermo -con la participación de otras personas.
Oración personal para comunión espiritual
Yo quisiera, Señor, recibirte con aquella pureza, humildad y devoción con que te recibió tu santísima Madre; con el espíritu y fervor de los santos.
O bien:Fórmula de San Alfonso María de LigorioCreo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma.Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado,venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. (Pausa en silencio para adoración)Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos.No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos. Amén.
Eterno Padre os ofrezco la Sangre, el Alma, el Espíritu, el Cuerpo y la Divinidad preciosísima de Tu Hijo Jesús en expiación de mis pecados, los pecados del mundo entero y las necesidades de nuestra Santa Iglesia Católica. Amén.
QUINCE MINUTOS EN COMPAÑÍA DE JESÚS SACRAMENTADO
¡ Amigo que nunca falla!
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío !
El Reino de Dios en muy grande, y Él quiere que todos los hombres se salven; pero tienen que tener fe, confiar en Él y acogerse a los Evangelios.
Escuchad este mensaje que va dirigido a todos los hombres del mundo sin distinción. Y pensad que lo más profundo de su amor Dios lo revela en aquellas almas que se entregan por entero a Él.
No es preciso, hijo mío, saber mucho para agradarme mucho; basta que me ames con fervor. Háblame, pues, aquí sencillamente, como hablarías a tu madre, a tu hermano.
¡Necesitas hacerme a favor de alguien una súplica cualquiera?
Dime su nombre, bien sea el de tus padres , bien el de tus hermanos y amigos; dime en seguida qué quisieras que hiciese actualmente por ellos. Pide mucho, mucho, no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos que llegan a olvidarse en cierto modo de sí mismos, para atender a las necesidades ajenas. Háblame así, con sencillez, con llaneza, de los pobres a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado. Dime por todas una palabra de amigo, palabra entrañable y fervorosa. Recuérdame que he prometido escuchar toda súplica que salga del corazón; y ¿no ha de salir del corazón; el ruego que me dirijas por aquellos que tu corazón especialmente ama?
Y para ti, ¿no necesitas alguna gracia?
Hazme, si quieres, una como lista de tus necesidades, y ven, léela en mi presencia.
Dime francamente que sientes soberbia, amor a la sensualidad y al regalo; que eres tal vez egoísta, inconstante, negligente…; y pídeme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos que haces para quitar de ti tales miserias.
No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos Santos de primer orden, que tuvieron esos mismos defectos! Pero rogaron con humildad…; y poco a poco se vieron libres de ellos.
Ni menos vaciles al pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, éxito feliz en tus trabajos, negocios o estudios; todo eso puedo darte y lo doy, y deseo que me lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca y ayude a tu santificación. Hoy por hoy, ¿qué necesitas? ¿qué puedo hacer por tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte!
¿Traes ahora mismo entre manos algún proyecto?
Cuéntamelo todo minuciosamente. ¿qué te preocupa? ¿qué piensas? ¿qué deseas? ¿qué quieres que haga por tu hermano, por tu amigo , por tu superior? ¿qué desearías hacer por ellos?
¿Y por Mí? ¿No sientes deseos de mi gloria? ¿No quisieras hacer algún bien a tus prójimos, a tus amigos, a quienes amas mucho, y que viven quizás olvidados de Mí?
Dime qué cosa llama hoy particularmente tu atención, qué anhelas más vivamente , y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa, y yo te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras que me interesase algo en tu favor? Hijo mío, soy dueño de los corazones, y dulcemente los llevo,, sin perjuicio de su libertad, adonde me place. ¿ Sientes acaso tristeza o mal humor? Cuéntame, cuéntame, alma desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿quién lastimó tu amor propio? ¿quién te ha despreciado? Acércate a mi Corazón, que tiene bálsamo eficaz para curar todas esas heridas del tuyo. Dame cuenta de todo, y acabarás en breve por decirme que, a semejanza de Mí todo lo perdonas, todo lo olvidas, y en pago recibirás mi consoladora bendición.
¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías, que no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? Échate en brazos de mi providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes; todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.
¿Sientes desvío de parte de personas que antes te quisieron bien, y ahora olvidadas se alejan de ti, sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega por ellas, y yo las volveré a tu lado, si no han de ser obstáculo a tu santificación.
¿Y no tienes tal vez alegría alguna que comunicarme?
¿Por qué no me haces partícipe de ella soy un buen amigo?
Cuéntame lo que hiciste desde ayer, desde la última visita que me hiciste, has consolado y hecho como sonreír a tu corazón?, Quizá has tenido agradables sorpresas, quizá has visto disipados negros recelos, quizá has recibido faustas noticias, alguna carta o muestra de cariño; has vencido alguna dificultad, o salido de algún lance apurado.
Obra mía es todo esto, y yo te lo he proporcionado; ¿por qué no has de manifestarme por ello tu gratitud y decirme sencillamente, como un hijo a su padre: “ ¡Gracias, Padre mío, gracias!” El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque el bienhechor le gusta verse correspondido.
¿Tampoco tienes promesa alguna para hacerme?
Veo, ya lo sabes, en el fondo de tu corazón. A los hombres se les engaña fácilmente; a Dios, no.
Háblame, pues, con toda sinceridad. ¿Tienes firme resolución de no exponerte ya más a aquella ocasión de pecado? ¿de privarte de aquel objeto que te dañó? ¿de no leer más aquel libro que exaltó tu imaginación?¿de no tratar más aquella persona que turbó la paz de tu alma?
¿Volverás a ser dulce, amable y condescendiente con aquella otra a quien, por haberte faltado, has mirado hasta hoy como enemiga?
Ahora bien, hijo mío; vuelve a tus ocupaciones habituales, al taller, a la familia, al estudio…; pero no olvides los quince minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los dos, en la soledad del santuario. Guarda, en cuanto puedas, silencio, modestia, recogimiento , resignación, caridad con el prójimo. Ama a mi madre, que lo es también tuya, la Virgen Santísima, y vuelve otra vez mañana con el corazón más amoroso, más entregado a mi servicio. En mi Corazón encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos.

ADORACIÓN A JESÚS SACRAMENTADO en Navidad
Ver también:
Otras oraciones ante el Santísimo
¡Santo, Santo, Santo! Bendito sea el Santo Nombre de Dios. Bendito sea el Eterno Amor. Bendita sea la Preciosísima Sangre del Divino Infante… Toda gloria, honor y alabanza sean a Jesús Encarnado. Adoración sea dada a la Santísima Trinidad.
Virgen Santísima, pon en nuestros labios y en nuestro corazón el Magnificat de tu eterna gratitud a Nuestro Dios y Señor, a Jesús, tu Hijo Santísimo y al Espíritu Santo Consolador. Alabado sea Su Santo Nombre. ¡Oh María, Madre de la Eucaristía!, Instrúyenos en el amor de Jesús Sacramentado; introdúcenos en Su Sagrado Corazón Eucarístico para que en Él y por Él demos gracias sin fin al Padre Eterno, que con el Verbo Encarnado y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Amado Jesús, ha trascurrido otro año más que nos has regalado, con su cortejo de actividades, de trabajos, de idas y venidas, Te lo ofrecemos tal como lo hemos vivido y como Tú lo has contemplado. Te damos gracias porque nos has dado vida, porque hemos podido conocerte, amarte y adorarte más en el Sagrario y en cada camino que hemos transitado…
Te bendecimos y glorificamos por todo lo que has realizado en nuestras vidas, por las gracias y dones que nos has obsequiado, por los peligros que de nosotros has apartado, por los portentos que en nuestra existencia has obrado, por Tu Amor, Misericordia y Ternura que nos has prodigado…
Adorado y alabado seas por siempre, porque hemos podido contemplar, amar y servir a nuestros seres queridos, por todas las personas que has puesto en nuestro camino, por las alegrías que han aliviado nuestro dolor, por los sufrimientos y penas que nos han permitido valorar más Tu Amor y Tu dolorosa Pasión…
Te glorificamos y exaltamos, Por Tu Paciencia infinita, por Tu perdón incondicional; suplicamos Tu Piedad y Clemencia total por nuestra falta de caridad, por el tiempo perdido, por el dinero malgastado, por la palabra inútil y nuestro egoísmo disfrazado de amistad, perdón por las obras interesadas y vacías, perdón por nuestra falta de coherencia y piedad… por nuestros olvidos, descuidos y silencios… por dejarte abandonado en el altar…
Dulce Jesús Sacramentado deseamos con toda nuestra alma reparar el mal de nuestros pecados, pensamientos, obras y omisión de este año que se va… y por favor, haz que en este año que está por comenzar tengamos una nueva oportunidad, queremos vivir en humildad, caridad y santidad, no sabemos lo que Tu Bondad nos va a deparar, ni cuanto tiempo nos queda para partir a la casa Celestial, sólo queremos entregarnos y abandonarnos en Tu Divina voluntad.
Si la salud y el bienestar nos van acompañar, bendita sea Tu generosidad, concede a la humanidad una era de paz y santidad…, líbranos a todos del mal. Si vamos a recorrer el camino de la incomprensión, enfermedad y soledad, Te agradecemos oh Buen Jesús, la fortaleza que nos vas a brindar. Si la muerte nos va a buscar, Ten la bondad, de preparar nuestra alma para el encuentro final…
Que en cada circunstancia que nos toque pasar, de Ti nos podamos fiar, a fin que todo lo realicemos para la gloria de la Santísima Trinidad y la salvación de la humanidad.
MAS ORACIONES A JESUS
NOVENA AL SAGRADO CORAZON
Oh Señor Jesús,a tu Sagrado Corazónyo confío esta intención____________.Solo mírame,entonces has conmigolo que tu Corazón indique.
Deja que tu Sagrado Corazón decida...Yo confío en ti...Me abandono en tu Misericordia,Señor Jesús! Ella no me fallará.Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.Sagrado Corazón de Jesús,creo en tu amor por mi.Sagrado Corazón de Jesús,que venga tu Reino.
Oh Sagrado Corazón de Jesús,te he pedido por tantos favores,pero con ansias te imploro por esta petición.
Tómala, ponla en tu abierto y roto corazón,y cuando el Padre Eterno la mire,cubierta por tu Preciosa Sangre,no podrá rehusarla.
Ya no sera mas mi oración, sino la tuya, Oh Jesús.
Oh Sagrado Corazón de Jesús,pongo toda mi confianza en Ti.Nunca permitas que me confunda...Amén
NOVENA AL SAGRADO CORAZON DE JESUSRecitada diariamente por el San Pío de Pietrelchinapor todos aquellos que le solicitaban sus oraciones.
1.- Oh Jesús mío, habéis dicho: “En verdad os digo, pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá.”
He aquí que llamo busco y pido la gracia de.......................
Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre, etc. Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío.
2.- Oh Jesús mío, habéis dicho: “En verdad os digo, lo que se pidiese a Mi Padre en Mi Nombre, EL lo dará a vosotros.”
He aquí que en vuestro nombre, le pido al Padre Celestial la gracia de............................
Padre Nuestro, Ave Maria, Gloria al Padre, etc. Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío.
3.- Oh Jesús mío, habéis dicho: “ En verdad os digo, que el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán jamás.”
He aquí que, animado por Vuestra infalibles palabras, ahora pido la gracia de............
Padre Nuestro, Ave Mará, Gloria al Padre, etc. Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío.
Oh! Sagrado Corazón de Jesús, solamente una cosa se os ha de ser imposible y eso consiste en no tener compasión de los afligidos. Te piedad de nosotros miserables pecadores y conceded la gracia que os pedimos, mediante el Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Vuestra tierna Madre, y nuestra Madre compasiva.
Rezad “La Salve” y añádase la siguiente jaculatoria: San José, Padre Guardián de Jesús, rogad por nosotros.

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN
Jesús, Tú dijiste: Pidan y recibirán, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá. Aquí estoy de rodillas delante de Ti, lleno de fe viva y confianza en las promesas que hizo tu Sagrado Corazón a Santa Margarita María. Vengo a pedirte esta gracia (Mencione el favor que desea).
Amadísimo Jesús, creo firmemente que me puedes conceder la gracia que te pido, aunque sea preciso un milagro. Si Tú quieres se cumplirá mi deseo. Reconozco que soy muy indigno de tus favores, pero eso no me quita la confianza en Ti. Tú eres Dios misericordioso, que no rechaza mi corazón contrito. Tiende sobre mí tu mirada de misericordia, te suplico, y tu bondadoso Corazón hallará en mis miserias y debilidades motivo para concederme lo que pido.
Sagrado Corazón, cualquiera que sea tu decisión sobre lo que pido, nunca dejaré de amarte, alabarte y servirte. Muéstrate propicio, Jesús, y acepta este acto de perfecta sumisión a los designios de tu adorable Corazón, designios que sinceramente deseo se cumplan en mí y en todas las criaturas por siempre.
Concédeme la gracia que te pido humildemente por intercesión del Inmaculado Corazón de tu Madre Dolorosa. Me has confiado a ella como hijo suyo y sus oraciones lo pueden todo contigo. Amén.
PRIMERA
CONSAGRACION AL SAGRADO CORAZÓNSta.Margarita María
Yo, __________, me doy y consagro al Sagrado Corazon de Nuestro Señor Jesucristo, mi persona y mi vida, mis oraciones, penas y sufrimientos, para no querer servirme de ninguna parte de mi ser sino para honrarlo, amarlo y glorificarlo. Es mi voluntad irrevocable ser toda de El y hacer todo por su amor, renunciando de todo corazón a todo lo que pueda disgustarle.
Yo os tomo, pues, Oh Sagrado Corazón, por el único objeto de mi amor, el protector de mi vida, la seguridad de mi salvación, el remedio de mi fragilidad y de mi inconstancia, el reparador de todos los defectos de mi vida, y mi asilo en la hora de mi muerte.
Sed, por tanto, ¡Oh Corazón de bondad! mi justificación para con Dios vuestro Padre, y alejad de mi los rayos de su justa cólera. ¡Oh Corazón de amor! yo pongo toda mi confianza en vos, pues todo lo temo de mi malicia y de mi debilidad, pero todo espero de vuestra bondad. ¡Extinguid pues en mí todo lo que os pueda desagradar o resistir! Que vuestro puro amor os imprima con tanta presteza en mi corazón que no pueda jamás olvidaros, ni estar separada de vos, a quien conjuro, por todas vuestras bondades, que mi nombre sea escrito en vos, pues yo quiero hacer construir mi gloria en vivir y morir en calidad de esclava vuestra. Amen.
CONSAGRACION AL SAGRADO CORAZON DE JESUSJuan Pablo II, 1986 (abreviado)
Señor Jesucristo, Redentor del género humano, nos dirigimos a tu Sacratísimo Corazón con humildad y confianza, con reverencia y esperanza, con profundo deseo de darte gloria, honor y alabanza.Señor Jesucristo, Salvador del mundo, te damos las gracias por todo lo que eres y todo lo que haces.Señor Jesucristo, Hijo de Dios Vivo, te alabamos por el amor que has revelado a través de Tu Sagrado Corazón, que fue traspasado por nosotros y ha llegado a ser fuente de nuestra alegría, manantial de nuestra vida eterna.Reunidos juntos en Tu nombre, que está por encima de todo nombre, nos consagramos a tu Sacratísimo Corazón, en el cual habita la plenitud de la verdad y la caridad.Al consagrarnos a Ti, los fieles (persona o de lugar) renovamos nuestro deseo de corresponder con amor a la rica efusión de tu misericordioso y pleno amor.Señor Jesucristo, Rey de Amor y Príncipe de la Paz, reina en nuestros corazones y en nuestros hogares. Vence todos los poderes del maligno y llévanos a participar en la victoria de tu Sagrado Corazón.
¡Que todos proclamemos y demos gloria a Ti, al Padre y al Espíritu Santo, único Dios que vive y reina por los siglos de los siglos! Amén.
Renovación de la Consagración al Sagrado CorazónJuan Pablo II, en Quito, Ecuador, 30 enero, 1985
Este es, Señor, vuestro pueblo.Siempre, Jesús, os reconocerá por su Dios.No volverá sus ojos a otra estrella,que a esa de amor y misericordiaque brilla en medio de vuestro pecho.Sea, pues, Dios nuestro, sea vuestro Corazónel faro luminoso de nuestra fe,el áncora segura de nuestra esperanza,el emblema de nuestras banderas,el escudo impenetrable de nuestra flaqueza,la aurora hermosa de una paz imperturbable,el vínculo estrecho de una concordia santa,la nube que fecunde nuestros campos,el sol que alumbra nuestros horizontes,la vena, en fin, riquísimade la prosperidad y abundancia que necesitamos.Y, pues, nos consagramos y entregamos sin reservaa vuestro Divino Corazón,multiplicad sin fin los años de nuestra paz.Desterrad de los confines de la patriala impiedad y corrupción, la calamidad y la miseria.Dicte nuestras leyes vuestro Evangelio;gobierne nuestros tribunales vuestra justicia;sostengan y dirijan a vuestros gobernantesvuestra clemencia y fortaleza;perfeccionen a nuestros sacerdotesvuestra sabiduría, santidad y celo;convierta a todos los hijos del Ecuador vuestra graciay corónelos en la eternidad vuestra gloria;para que todos los pueblos y naciones de la tierra,contemplando la verdadera dicha y ventura del nuestro,se acojan a su vez a vuestro amante Corazóny disfruten de la paz que ofrece el mundoesa fuente pura y símbolo perfectode amor y caridad. Amén.
ACTO DE DESAGRAVIO DE PÍO XI¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada.¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.¡Oh benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
IRRADIANDO A CRISTO
Oh, amado Jesús.Ayúdame a esparcir Tu fraganciapor donde quiera que vaya. Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida.Penetra y posee todo mi ser tan completamente, que mi vida entera sea un resplandor de la Tuya.Brilla a través de mi y permanece tan dentro de mi, que cada alma con que me encuentre pueda sentir Tu presencia en la mia.¡Permite que no me vean a mi sino solamente a Jesús!
Quédate conmigo y empezaré a resplandecer como Tú, a brillar tanto que pueda ser una luz para los demás. La luz oh, Jesus, vendrá toda de Tí, nada de ella sera mia;serás Tú quien resplandezcasobre los demás a través de mi.Brillando sobre quienes me rodean,permíteme alabarte como mas te gusta.
Permíteme predicarte sin predicar,no con palabras sino a través de mi ejemplo,a través de la fuerza atractiva,de la influencia armoniosa de todo lo que haga,de la inefable plenitud del amorque existe en mi corazón por Tí.
Amen.
-Oración que rezan las Misioneras de la Caridad (de la
Madre Teresa) después de la misa cada dia.
ORACION DE ENTREGA
San Ignacio
Tomad, Señor, y recibidtoda mi libertad, mi memoria,mi entendimientoy toda mi voluntad;todo mi haber y mi poseer.Vos me disteis,a Vos, Señor, lo torno.Todo es Vuestro:disponed de ellosegún Vuestra Voluntad.Dadme Vuestro Amor y Gracia,que éstas me bastan. Amén.
ALMA DE CRISTO
Alma de Cristo, santifícame.Cuerpo de Cristo, sálvame.Sangre de Cristo, embriágame.Agua del costado de Cristo, lávame.Pasión de Cristo, confórtame.¡Oh, buen Jesús!, óyeme.Dentro de tus llagas, escóndeme.No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme.En la hora de mi muerte, llámame.Y mándame ir a Ti.Para que con tus santos te alabe.Por los siglos de los siglos. Amén.
LETANIAS AL SAGRADO CORAZON DE JESUS(aprobadas para toda la Iglesia en 1891)Ver también: Meditaciones de JPII sobre estas letaníasHistoria de estas letanías
Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.Cristo, óyenos.Cristo, escúchanos.
(A las siguientes invocaciones se responde:"TEN PIEDAD DE NOSOTROS")
Dios, Padre Celestial, -...Dios Hijo, Redentor del mundo, -...Dios, Espíritu Santo, -... Santísima Trinidad, que eres un solo Dios...-
Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, -...Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo, ...Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ...Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ...Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ...Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ...Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ...Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor, ...Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ...Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,.. Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,...Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo...Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios...,Corazón de Jesús, templo santo de Dios,...Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,... Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,... Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,...Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor,...Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,...Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,... Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,...Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,... Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría, y de la ciencia,...Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad,...Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace,... Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, ...Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados, ...Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia, ...Corazón de Jesús, generosos para todos los que te invocan,...Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad,...Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,...Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados,... Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ...Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,...Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,...Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,...Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,... Corazón de Jesús, víctima por los pecadores, ...Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan,...Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ...Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,...
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,-perdónanos Señor.Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,-ten piedad de nosotros.Jesús, manso y humilde de Corazón,-haz nuestro corazón semejante al tuyo.
Oración: Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
ORACION a JESUS CrucificadoRezando esta oración delante de un crucifijo, después de haber recibido la Santa Comunión, se gana indulgencia plenaria, con tal que se añada alguna breve oración, un Padre Nuestro y un Ave María por la intención del sumo pontífice (Pío IX)¡Oh! Mi amado y buen Jesús, postrado en vuestra santísima presencia; os ruego con el mayor fervor imprimáis en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y propósito firmísimo de enmendarme; mientras que yo, con todo el amor y con toda la compasión de mi alma, voy considerando vuestras cinco llagas, teniendo presente aquello que dijo de Vos, Oh buen Jesús, el Santo Profeta David: Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos mis huesos.
ACTO DE CONFIANZA
¡Oh Corazón de Jesús! Pongo toda mi confianza en Ti.De mi debilidad todo lo temo,pero todo lo espero de tu bondad.A tu Corazón confío... (petición).¡Jesús mío!, yo cuento contigo, me fío de Ti, descanso en Ti.¡Estoy seguro en tu Corazón!
PREPARATORIA AL MES DELSAGRADO CORAZON (junio)
Dios mío, me postro ante vuestra soberana presencia; yo os adoro en unión de vuestro Santísimo Hijo y deseo unir mi corazón al suyo, para ofreceros una oración pura y agradable a vuestros divinos ojos. Y Vos, Virgen Santísima, Ángel de mi guarda y Santos de mi devoción, interceded por mí, a fin de que pueda meditar las excelencias del amor de Cristo. Amén.
DEPRECACIONES¡0h preciosa Herida, abierta en el Sagrado Corazón para dar paso a las llamas de su inmenso amor!
Haced que el incendio de la caridad purifique nuestros corazones de la inmundicia del pecado.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.¡Oh Corona de espinas que atormentaste al Corazón Sacratísimo con las puntas crueles de nuestros pecados!
Alcanzadnos un santo y sincero remordimiento de nuestras culpas
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
¡Oh Cruz plantada en el Corazón de Cristo, árbol frondoso alimentado por la sangre divina, signo de vuestro ardiente deseo de ser crucificado!
Concedednos una entera resignación a los designios de la Providencia.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Consagración de la humanidad parael día de Cristo Rey por el Papa Pío XIDulcísimo Jesús, Redentor del género humano! Miradnos humildemente postrados; vuestros somos y vuestros queremos ser, y a fin de vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón. Muchos, por desgracia, jamás, os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Santísimo.¡Oh Señor! Sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la Casa Paterna, que no perezcan de hambre y miseria.Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos; devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro Reino. Conceded, ¡oh Señor!, libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud! A Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén
Elevación de la mente a Cristo salvadorDe las oraciones atribuidas a santa BrígidaOración 2: Revelationum S Birgittae libri 2, Roma 1628
Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que anunciaste por adelantado tu muerte y, en la última cena, consagraste el pan material, convirtiéndolo en tu cuerpo glorioso, y por tu amor lo diste a los apóstoles como memorial de tu dignísima pasión, y les lavaste los pies con tus santas manos preciosas, mostrando así humildemente tu máxima humildad.
Honor a ti, mi Señor Jesucristo, porque el temor de la pasión y la muerte hizo que tu cuerpo inocente sudara sangre, sin que ello fuera obstáculo para llevar a término tu designio de redimirnos, mostrando así de manera bien clara tu caridad para con el género humano.
Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que fuiste llevado ante Caifás, y tú, que eres el juez de todos, permitiste humildemente ser entregado a Pilato para ser juzgado por él.
Gloria a ti, mi Señor Jesucristo, por las burlas que soportaste cuando fuiste revestido de púrpura y coronado con punzantes espinas, y aguantaste con una paciencia inagotable que fuera escupida tu faz gloriosa, que te taparan los ojos y que unas manos brutales golpearan sin piedad tu mejilla y tu cuello.
Alabanza a ti, mi Señor Jesucristo, que te dejaste ligar a la columna para ser cruelmente flagelado, que permitiste que te llevaran ante el tribunal de Pilato cubierto de sangre, apareciendo a la vista de todos como el Cordero inocente.
Honor a ti, mi Señor Jesucristo, que, con todo tu glorioso cuerpo ensangrentado, fuiste condenado a muerte de cruz, cargaste sobre tus sagrados hombros el madero, fuiste llevado inhumanamente al lugar del suplicio despojado de tus vestiduras, y así quisiste ser clavado en la cruz.
Honor para siempre a ti, mi Señor Jesucristo, que en medio de tales angustias, te dignaste mirar con amor a tu dignísima madre, que nunca pecó ni consintió jamás la más leve falta; y, para consolarla, la confiaste a tu discípulo para que cuidara de ella con toda fidelidad.
Bendito seas por siempre, mi Señor Jesucristo, que cuando estabas agonizando, diste a todos los pecador la esperanza del perdón, al prometer misericordiosamente la gloria del paraíso al ladrón arrepentido.
Alabanza eterna a ti, mi Señor Jesucristo, por todos y cada uno de los momentos que, en la cruz, sufriste las mayores amarguras y angustias por nosotros, pecadores; porque los dolores agudísimos procedentes de tus heridas penetraban intensamente en tu alma bienaventurada y atravesaban cruelmente tu corazón sagrado, hasta que dejó de latir y exhalaste el espíritu e, inclinando la cabeza, lo encomendaste humildemente a Dios, tu Padre, quedando tu cuerpo invadido por la rigidez de muerte.
Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que con tu sangre preciosa y tu muerte sagrada redimiste las almas y, por tu misericordia, las llevaste del destierro a la vida eterna.
Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que, por nuestra salvación, permitiste que tu costado y tu corazón fueran atravesados por la lanza y, para redimirnos, hiciste que de él brotara con abundancia tu sangre preciosa mezclada con agua.
Gloria a ti, mi Señor Jesucristo, porque quisiste que tu cuerpo bendito fuera bajado de la cruz por tus amigos y reclinado en los brazos de tu afligidísima madre, que ella lo envolviera en lienzos y fuera enterrado en el sepulcro, permitiendo que unos soldados montaran guardia.
Honor por siempre a ti, mi Señor Jesucristo, que enviaste el Espíritu Santo a los corazones de los discípulos y aumentaste en sus almas el inmenso amor divino.
Bendito seas tú, glorificado y alabado por los siglos, Señor Jesús, que estás sentado sobre el trono en tu reino de los cielos, en la gloria de tu divinidad, viviendo corporalmente con todos tus miembros santísimos, que tomaste de la carne de la Virgen. Y así has de venir el día del juicio a juzgar a las almas de todos los vivos y los muertos: tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
Oración
Señor, Dios nuestro, que has manifestado a santa Brígida secretos celestiales mientras meditaba la pasión de tu Hijo, concédenos a nosotros, tus siervos, gozarnos siempre en la manifestación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.
Ante el Cristo de la Buena MuertePoesía de José María Pemán
¡Cristo de la Buena Muerte,el de la faz amorosa,tronchada como una rosa, sobre el blanco cuerpo inerteque en el madero reposa.¿Quién pudo de tal maneradarte esta noble y severamajestad llena de calma? No fue una mano: fue un almala que talló tu madera.Fue, Señor, que el que tallabatu figura, con tal celoy con tal ansia te amaba,que, a fuerza de amor, llevabadentro del alma el modelo. Fue, que, al tallarte, sentiaun ansia tan verdadera,que en arrobos le sumíay cuajaba en la maderalo que en arrobos veía.Fue que ese rostro, Señor,y esa ternura al tallarte,y esa expresión de dolor,más que milagros del arte,fueron milagros de amor.Fue, en fin, que ya no pudieronsus manos llegar a tanto,y desmayadas cayeron... ¡y los ángeles te hicieroncon sus manos, mientras tanto!
Por eso a tus pies postrado;por tus dolores heridode un dolor desconsolado;ante tu imagen vencidoy ante tu Cruz humillado,siento unas ansias fogosasde abrazarte y bendecirte,y ante tus plantas piadosas,quiero decirte mil cosasque no se cómo decirte...¡Frente que, herida de amor,te rindes de sufrimientossobre el pecho del Señorcomo los lirios que, en flor, tronchan, al paso, los vientos!Brazos rígidos y yertos,por tres garfios traspasadosque aquí estais; por mis pecadospara recibirme, abiertos,para esperarme, clavados.¡Cuerpo llagado de amores,!yo te adoro y yo te sigo;yo, Señor de los señores, quiero partir tus doloressubiendo a la cruz contigo.Quiero en la vida seguirte,y por sus caminos irtealabando y bendiciendo, y bendecirte sufriendo,y muriendo bendecirte.
Quiero, Señor, en tu encanto tener mis sentidos presos,y, unido a tu cuerpo santo,mojar tu rostro con Ilanto,secar tu llanto con besos.Quiero, en santo desvarío,besando tu rostro frio, besando tu cuerpo inerte,llamarte mil veces mio...¡Cristo de la Buena Muerte!
Santísimo Cristode la Buena MuerteParroquia de San Agustín,Cádiz, España
Y Tú, Rey de las bondades,que mueres por tu bondadmuéstrame con claridadla Verdad de las verdadesque es sobre toda verdad.Que mi alma, en Ti prisioneravaya fuera de su centropor la vida bullanguera;que no le Ileguen adentrolas algazaras de fuera;que no ame la poquedadde cosas que, van y vienen;que adore la austeridadde estos sentires que tienensabores de eternidad;que no turbe mi concienciala opinión del mundo necio;que aprenda, Señor, la cienciade ver con indiferenciala adulación y el desprecio;que sienta una dulce heridade ansia de amor desmedida;que ame tu Ciencia y tu Luz;que vaya, en fin, por la vidacomo Tú estás en la Cruz:de sangre los pies cubiertos,llagadas de amor las manos,los ojos al mundo muertos,y los dos brazos abiertos para todos mis hermanos.
Señor, aunque no merezcoque tu escuches mi quejido;por la muerte que has sufrido,escucha lo que te ofrezcoy escucha lo que te pido:A ofrecerte, Señor, vengomi ser, mi vida, mi amor,mi alegria, mi dolor;cuanto puedo y cuanto tengo;cuanto me has dado, Señor.Y a cambio de esta alma llenade amor que vengo a ofrecerte,dame una vida serenay una muerte santa y buena.¡Cristo de la Buena Muerte!


LETANÍA DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS Señor, ten piedad de nosotros.... Señor, ten piedad de nosotros.Cristo, ten piedad de nosotros... Cristo, ten piedad de nosotros.Señor, ten piedad de nosotros... Señor, ten piedad de nosotros.Cristo, óyenos... Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos... Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros.Dios Hijo, Redentor del mundo, "Dios Espíritu Santo,Santísima Trinidad, un solo Dios,Jesús, hijo de Dios vivo,Jesús, esplendor del Padre,Jesús, pureza de la luz eterna,Jesús, rey de la gloria,Jesús, sol de justicia,Jesús, hijo de la Virgen María,Jesús, amable,Jesús, admirable,Jesús, Dios fuerte,Jesús, padre del siglo futuro,Jesús, mensajero del plan divino,Jesús, todopoderoso,Jesús, pacientísimo,Jesús, obedientísimo,Jesús, manso y humilde de corazón,Jesús, amante de la castidad,Jesús, amador nuestro,Jesús, Dios de paz,Jesús, autor de la vida,Jesús, modelo de virtudes,Jesús, celoso de la salvaciónJesús, nuestro Dios,Jesús, nuestro refugio,Jesús, padre de los pobres,Jesús, tesoro de los fieles,Jesús, pastor bueno,Jesús, verdadera luz,Jesús, sabiduría eterna,Jesús, bondad infinita,
Jesús, camino y vida nuestra,Jesús, alegría de los ángeles,Jesús, rey de los patriarcas,Jesús, maestro de los apóstoles,Jesús, doctor de los evangelistas,Jesús, fortaleza de los mártires,Jesús, luz de los confesores,Jesús, pureza de las vírgenes,Jesús, corona de todos los santos,Senos propicio; Perdónanos, Jesús.Senos propicio; Escúchanos, Jesús.De todo mal, Líbranos, Jesús.De todo pecado,De tu ira,De las asechanzas del demonio,Del espíritu impuro,De la muerte eterna,Del menosprecio de tus inspiraciones,Por el misterio de tu santa encarnación,Por tu natividad,Por tu infancia,Por tu divinísima vida,Por tus trabajos,Por tu agonía y Pasión,Por tu cruz y desamparoPor tus sufrimientos,Por tu muerte y sepultura,Por tu resurrecciónPor tu ascensión,Por tu institución de la santísima Eucaristía,Por tus gozos,Por tu gloria
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Perdónanos, Jesús.Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Escúchanos, Jesús. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten misericordia de nosotros, Jesús.Jesús, óyenos....Jesús, óyenos. Jesús, escúchanos...Jesús, escúchanos.OraciónTe pedimos Señor, que quienes veneremos el Santísimo Nombre de Jesús disfrutemos en esta vida de la dulzura de su gracia y de su gozo eterno en él Cielo.Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración a la Llaga del hombro de Jesús...
San Bernardo le preguntó al Divino Salvador, cual fue Su dolor en la Pasión mas desconocido por los hombres. Jesús le respondió:
Tenía una llaga profundísima en el hombro sobre el cual cargue mi pesada cruz; esa llaga era la mas dolorosa de todas. Los hombres no la conocen. Honrad pues esta llaga y haré todo lo que por ella pidas...
ORACIÓN
Oh amado Jesús, manso Cordero de Dios, a pesar de ser yo una criatura miserable y pecadora, te adoro y venero la llaga causada por el peso de vuestra cruz que abriendo vuestras carnes desnudo los huesos de vuestro hombro sagrado y de la cual vuestra Madre Dolorosa tanto se compadeció. También yo, oh carísimo Jesús, me compadezco de Vos y desde el fondo de mi corazón te glorifico y te agradezco por esta llaga dolorosa de vuestro hombro en la que quisiste cargar vuestra cruz por mi salvación. Ah! por los sufrimientos que padeciste y que aumentaron el enorme peso de vuestra cruz, ruégote con mucha humildad, ten piedad de mi pobre criatura pecadora, perdonad mis pecados y conducidme al cielo por el camino de la cruz. Se rezan siete Ave María y se agrega:Madre santísima imprime en mi corazón las llagas de Jesucristo crucificado...
(Indulgencia de 300 días) Oh dulcísimo Jesús, no seas mi juez sino mi salvador... (Indulgencia de 100 días)
ORACIONES A LA SANGRE DE CRISTO
Alabanzas a la Sangre de Cristo - Padre Pedro GarcíaLetanía a la Sangre de Cristo -Papa Juan XXIIINueva Letanía a la Sangre de Cristo -Papa Juan XXIIIOración con el poder de la Sangre de CristoNovena a la Preciosísima Sangre de Cristo
ALABANZAS A LA SANGRE DE CRISTOAutor: Padre Pedro García, Claretiano
Jesús, autor de nuestra salvación. ¡Bendita es tú Sangre Preciosa!Jesús, que diste tu Sangre en precio de nuestro rescate.¡Bendita es tú Sangre preciosa ! Jesús, cuya Sangre nos reconcilia con Dios.¡Bendita es tú Sangre Preciosa !Jesús, que con tu Sangre nos purificas a todo. ¡Bendita es tú Sangre Preciosa!Jesús, que con tu Sangre limpias culpas. ¡Bendita es tú Sangre Preciosa!Jesús, por cuya Sangre tenemos acceso a Dios.¡Bendita es tú Sangre Preciosa!Jesús, que nos das tú Espíritu cuando bebemos tú Sangre. ¡Bendita es tú Sangre Preciosa!Jesús, con cuya Sangre pregustamos las delicias del cielo. ¡Bendita es tú Sangre Preciosa!Jesús, que con tú Sangre fortaleces nuestra debilidad. ¡Bendita es tú Sangre Preciosa!Jesús, que nos das tú Sangre en la Eucaristía. ¡Bendita es tú Sangre Preciosa!Jesús, cuya Sangre es prenda del banquete eterno. ¡Bendita es tú Sangre Preciosa!Jesús, que nos vistes con tú Sangre como traje del Reino. ¡Bendita es tú Sangre Preciosa! Jesús, cuya Sangre proclama nuestro valor ante Dios. ¡Bendita es tú Sangre Preciosa!
Oración.Jesús, Salvador nuestro, presenta al Padre Tú Sangre que, en virtud de Espíritu Santo, derramaste por nuestro amor. Purificados de nuestros pecados en el baño de esa sangre sagrada, esperamos alcanzar por ella la gracia de las gracias: nuestra salvación eterna. Así sea.
LETANIA A LA SANGRE DE CRISTO
Aprobada por su Santidad el Papa Juan XXIII. Se le fue otorgada la Indulgencia Parcial de siete años, y plenaria si se reza diariamente durante un mes, bajo el cumplimiento de las condiciones propias a dicha indulgencia: ir al sacramento de la confesión, recibir la comunión y orar un Credo, Padrenuestro y Ave María por las intenciones del Sumo Pontífice. El Papa Juan XXIII pidió que se extendiera cada día más el Culto a la Preciosísima Sangre de Jesucristo.
Señor, ten piedad de nosotros.Señor Jesucristo, ten piedad de nosotros.Señor, ten piedad de nosotros.Señor Jesucristo, óyenos.Señor Jesucristo, escúchanos.Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.Sangre de Cristo, Sangre del Unigénito del Padre Eterno: Sálvanos.Sangre de Cristo, Sangre del Verbo Encarnado: Sálvanos.Sangre de Cristo, corriendo a la tierra en la agonía: Sálvanos.Sangre de Cristo, brotando en la flagelación: Sálvanos.Sangre de Cristo, emanando en la coronación de espinas: Sálvanos.Sangre de Cristo, derramada en la Cruz: Sálvanos.Sangre de Cristo, el precio único de nuestra salvación: Sálvanos.Sangre de Cristo, sin la cual no hay perdón: Sálvanos.Sangre de Cristo, en la Eucaristía bebida y baño de las almas: Sálvanos.Sangre de Cristo, río de Misericordia: Sálvanos.Sangre de Cristo, vencedora de los demonios: Sálvanos.Sangre de Cristo, fortaleza de los mártires: Sálvanos.Sangre de Cristo, fuerza de los confesores: Sálvanos.Sangre de Cristo, que engendra vírgenes: Sálvanos.Sangre de Cristo, constancia de los tentados: Sálvanos.Sangre de Cristo, alivio de los enfermos: Sálvanos.Sangre de Cristo, consuelo de los que lloran: Sálvanos.Sangre de Cristo, esperanza de los que hacen penitencia: Sálvanos.Sangre de Cristo: alivio de los moribundos: Sálvanos.Sangre de Cristo, paz y dulzura de los corazones: Sálvanos.Sangre de Cristo, prenda de la Vida Eterna: Sálvanos.Sangre de Cristo, que libera a las almas del lago del Purgatorio: Sálvanos.Sangre de Cristo, dignísima de toda gloria y honor: Sálvanos.Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: Perdónanos, Señor.Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: Escúchanos, Señor.Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: Ten Misericordia de nosotros.Señor, Tú nos redimiste en tu Sangre, e hiciste de nosotros un Reino para Dios y Padre tuyo.
Oremos:
Omnipotente y Sempiterno Dios, que constituiste a tu Unigénito Hijo Redentor del mundo y quisiste aplacarte con su Sangre; te suplicamos nos concedas que de tal modo veneremos el precio de nuestra Redención, que por su virtud seamos preservados en la tierra de los males de la vida presente, ¡para que gocemos en el Cielo de su fruto eterno! Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.
NUEVA LETANÍA A LA SANGRE PRECIOSA DE CRISTOOrdenada por el Papa Juan XXIII
El mismo Papa que mandó inscribir en el Ritual de la Iglesia esta letanía nos mandaba también añadir, antes de la reserva del Santísimo Sacramento, la alabanza: ¡Bendita sea su preciosísima Sangre! ¿Por qué?... Esa Sangre por la que fuimos salvados merece una devoción especial. Además, es un reconocimiento agradecido al amor de Jesucristo, que no ahorró ningún sufrimiento a fin de ganarse el amor de nuestros corazones.
Señor Jesucristo, que con tú Sangre limpias el pecado del mundo y nos mereces la salvación.¡Sálvanos ahora y siempre!
Señor ten piedad. Cristo, ten piedad.-Señor ten piedad. -Cristo, óyenos-Cristo, escúchanos.
Dios, Padre Celestial, ten piedad.Dios, hijo Redentor del mundo, ten piedad.Dios, Espíritu Santo, ten piedad.Trinidad Santa, que eres un sólo Dios, ten piedad.
RESCÁTANOS (se repite en cada una)-Sangre de Cristo, Hijo Unigénito del Eterno Padre.-Sangre de Cristo, del Verbo de Dios hecho Hombre.-Sangre de Cristo, de la Nueva y Eterna Alianza.-Sangre de Cristo, caída en la tierra durante la agonía del Huerto.-Sangre de Cristo, que corrió abundante durante la flagelación.-Sangre de Cristo, vertida de la cabeza en la coronación de espinas.-Sangre de Cristo, derramada en la cruz.-Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación. -Sangre de Cristo, con la cual hay redención de los pecados.-Sangre de Cristo, bebida nuestra en la Eucaristía y baño de las almas.
- Manantial de misericordia- Río de misericordia- Lago de misericordia- Catarata de misericordia- Mar de misericordia- Océano de misericordia
Sangre de Cristo-Sangre de Cristo, victoria sobre el demonio.-Sangre de Cristo, fuerza de los mártires.-Sangre de Cristo, vigor de los confesores de la fe.-Sangre de Cristo que engendra vírgenes.-Sangre de Cristo, fortaleza de los que peligran.-Sangre de Cristo, alivio de los que sufren.-Sangre de Cristo, consuelo en la aflicción.-Sangre de Cristo, esperanza del pecador.-Sangre de Cristo, seguridad de los moribundos.-Sangre de Cristo, paz y delicia de los corazones.-Sangre de Cristo, prenda de la vida eterna.-Sangre de Cristo, liberación de las almas del purgatorio.-Sangre de Cristo, digna de toda gloria y honor.-Nos has redimido, Señor, con tu Sangre.-Y has hecho de nosotros un Reino para nuestro Dios
Oremos. Dios todopoderoso y eterno, que te aplacaste con la Sangre de tu Hijo Jesucristo, constituido Redentor del mundo. Al venerar esta Sangre Sagrada, líbranos de todo mal y danos la alegría del cielo. Amén
ORACION CON EL PODERDE LA SANGRE DE CRISTO
Señor Jesús, en Tu Nombre,y con el poder de Tu Sangre Preciosasellamos toda persona, hechos o acontecimientosa través de los cuales el enemigo nos quiera hacer daño.Con el Poder de la Sangre de Jesússellamos toda potestad destructoraen el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego,debajo de la tierra,en las fuerzas satánicas de la naturaleza,en los abismos del infierno, y en el mundo en el cual nos moveremos hoy.
Con el poder de la Sangre de Jesús rompemos todainterferencia y acción del maligno. Te pedimos Jesús que envies a nuestros hogaresy lugares de trabajo a la Santísima Virgenacompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafaely toda su corte de Santos Angeles.
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar a cada una de ellas), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos, y los bienes que El generosamente nos envía para nuestro sustento. Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes y pisos, el aire que respiramos y en fe colocamos un círculo de Su Sangre alrededor de toda nuestra familia.Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos los lugares en donde vamos a estar este día, y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar a cada una de ellas). Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia, y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar. Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra Patria a fin de que Tu paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.
Te agradecemos Señor por Tu Sangre y por Tu Vida,ya que gracias a Ellas hemos sido salvadosy somos preservados de todo lo malo. Amén.
NOVENA A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO
PREPARACIÓN(Se dice cada día de la novena)
Los Santos del Apocalipsis cantan fervorosamente: "Con tu Sangre has comprado para Dios gentes de toda tribu, lengua, pueblo y nación; has hecho de ellos una dinastía sacerdotal, que sirve a Dios y reina sobre la tierra" Ap. 5:9.
Nosotros ahora nos unimos a este clamor celestial, y en la comunión del Espíritu con todos los santos de la tierra, y venerando esa Sangre divina que nos rescató del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino de la luz, rendimos culto reverente a Dios, como pueblo sacerdotal que somos. Col. 1: 13 y 20.
Cristo Jesús, Cordero de Dios, que nos has salvado con tu sangre, ¡te alabamos!,¡te bendecimos!, ¡te adoramos!,¡te damos gracias rendidas!, Y te pedimos la salvación de todos los que nos hemos lavado en tu Sangre Sagrada. Amén.
Día primero
Leo en la Palabra de Dios. "¡Dichosos los que lavan sus vestiduras en la Sangre del Cordero!" (Apocalipsis 22:14).
¿Debe espantarnos el pecado? Sí; porque es el mal de los males, que lleva consigo la separación de Dios y la condenación eterna. Dios nos ofrece su perdón, pero nosotros podemos desoír la llamada del Espíritu, que nos invita siempre a la conversión y a la perseverancia. ¿Y si yo he pecado? Podría anidar en mi alma cualquier sentimiento, menos el de la desesperación. Porque tengo un Salvador que pagó por mí y me llama de nuevo a su amor. Confío en la Sangre de Cristo, que me ha limpiado de toda mancha. Señor Jesús, ¡gracias por tu bondad! No quiero pecar más en adelante. Lo que quiero es amarte cada vez más con todo mi corazón.
Padrenuestro.
Las lágrimas de mis ojos ahora son el cantar de un alma que, arrepentida, no sueña más que en amar.
Oración. OH Dios, que nos pides el amor de nuestro corazón, concédenos la gracia de vivir siempre en el amor a Jesús y obtener por su Sangre nuestra salvación eterna. Por Jesucristo nuestro Señor Amén.
Día segundo
Leo en la Palabra de Dios. "Tenemos, hermanos, una confianza jubilosa de entrar en el santuario del Cielo por virtud de la Sangre de Jesús" (Hebreos, 10:19).
Dios nos infundió en el Bautismo la esperanza, junto con la fe y el amor. Llego al Cielo por lo méritos de la Sangre de Cristo. A ellos uno mi esfuerzo, para corresponder con mis obras a lo que El hizo por mí. Mi vida, para conseguir la salvación, debe ser digna de la Sangre que me compró. Por eso, debo trabajar siempre mí salvación con "temor y temblor", como nos dice San Pablo. Miedo a Dios, no; porque El es Fiel y me salva; sino miedo a mi debilidad o malicia, porque yo puedo fallar a Dios. Pero, ¡confianza! Porque Jesús y yo juntos lo podemos todo.
Padrenuestro
Cielo azul, cielo estrellado, Cristo tus puertas abrió. ¡A ti voy, por ti suspiro, Patria de mi corazón!
Oración. OH Dios, que nos has redimido con la Sangre preciosa de tu Hijo, conserva en nosotros la acción de tu misericordia para que podamos conseguir sus frutos eternos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Día tercero
Leo en la Palabra de Dios. "Ellos vencieron al dragón por la fuerza de la Sangre del Cordero y en virtud del testimonio que dieron, pues despreciaron sus vidas hasta morir por él" (Apocalipsis 12: 9-1 l).
¿Qué significa mi vida cristiana? Es lucha: contra el dolor, que podría desesperarme; contra el cansancio, que podría rendirme en el camino; contra los que atentan mi fe y mi virtud, que exigen mi testimonio; contra mi contra el pecado, que podría hacerme perder a Dios... Pero tengo en mis manos la fuerza del mismo Cristo. El luchó contra Satanás y el pecado hasta la sangre, y con su Sangre nos da la victoria a nosotros. ¿Puedo yo acobardarme y ceder ante el enemigo, si cuento con la fuerza de la gracia de Cristo?...
Padrenuestro
La vida es de los valientes, de los que saben luchar. Con Cristo, que va delante, ¿Me puedo yo acobardar?...
Oración. OH Dios, que en la Sangre de Jesús, derramada valiente y generosamente en la cruz, nos das la fuerza contra todos los enemigos. Haz que por ella me mantenga yo siempre fiel a ti. Por Jesucristo nuestro Señor.
Día cuarto
Leo en la Palabra de Dios. -El Espíritu Santo os ha constituido vigilantes, para que apacientes la Iglesia de Dios, que él se adquirió con su propia Sangre" (Hechos 20:28).
Lo que dice San Pablo a los pastores de la Iglesia vale para todos nosotros, porque todos somos Iglesia por la cual Cristo derramó su Sangre. ¿Puedo desentenderme yo de la Iglesia? ¿Puedo aceptar los ataques de que es objeto? ¿Puedo ver despreciada su verdad? ¿Puedo tolerar la desobediencia a sus Pastores? ¿Puedo mirar sin horror a los que abandonan con peligro grave su salvación? ¿Puedo dejar de trabajar en una u otra obra de apostolado, tal como lo exigen mi Bautismo y Confirmación? Si no trabajo por la Iglesia, estoy traicionando a la Sangre con que Cristo se la adquirió...
Padrenuestro
¡OH, Iglesia Santa y Católica, todo mi amor para ti! Tú sabes que sólo anhelo en tu regazo sobrevivir.
Oración. Señor Jesucristo, hazme vivir en tu Iglesia, Esposa tuya que adquiriste con tu Sangre. Que por ella trabaje, en ella viva y en ella sobreviva. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos Amén.
Día quinto
Leo en la Palabra de Dios.-¡Bebed, pues ésta es mi sangre!" (Mateo 26: 27-28). "El cáliz de la bendición que consagramos, ¿no es comunión con la Sangre de Cristo". "Cuantas veces coméis este pan y bebéis este cáliz, proclamáis la muerte del Señor hasta que él vuelva" (I Corintios 10:16; 11:26).
Padrenuestro
¿En qué hago consistir yo mi devoción a la Sangre de Cristo? En oraciones, ciertamente. Pero jamás podré buscar otro punto en que centrar esa mi devoción como la Eucaristía. Recibo la Sangre de Cristo en la Comunión. En la Comunión me comunica la Sangre divina toda su fuerza. En la Comunión me aseguro para siempre el fruto de la salvación que Cristo me ganó al derramar su Sangre por mí. ¿Comulgo todas las veces que puedo y de la mejor manera que puedo?...
Eres bebida del Cielo, eres vino embriagador. Eres amor y alegría, ¡Cáliz de la salvación!
Oración. Señor Jesucristo, hazme beber con ansia tu Sangre, Vino Nuevo del Reino, y prenda de las delicias que me embriagarán en la Patria celestial. Amén.
Día sexto
Leo en la Palabra de Dios. -Os habéis acercado a Jesús, que nos ha rociado con una sangre que habla más elocuentemente que la de Abel" (Hebreos 12: 23-24).
¿Qué pedía a gritos la sangre de Abel? ¡Venganza! "La sangre de tu hermano grita a mí desde la tierra", de Dios a Caín. Pero la Sangre de Cristo clama mucho mejor: "¡Padre, perdónalos!"... La Sangre de Jesús nos da la paz con Dios y derriba todo muro que nos divide a los hombres, porque "todo lo pacificado con la sangre de su cruz". Entonces, ¿Somos dignos de Cristo cuando anida un rencor en nuestro corazón? ¿Somos como el Jesús de la cruz, si, no perdonamos nosotros de verdad?... ¿Podemos beber la Sangre de Cristo en la Comunión, si, no rebosamos amor a todos?....
Padrenuestro
Sangre de Jesús, que gritas: ¡Perdón, oh Padre, perdón!" Di, ¿qué quieres de nosotros?... ¡Qué sea perdonador!
Oración: Señor Jesucristo, que nos mandas a perdonar generosamente hasta el peor de nuestros enemigos. Infúndeme tú mismo amor a fin de que, amando sin distinción a todos, merezca tú perdón y tú gracia. Amén.
Día séptimo
Leo en la Palabra de Dios. -Vi el cielo abierto. Y el que se llama desde siempre El Verbo de Dios, estaba cubierto con un manto lleno de sangre" (Apocalipsis 19: 12-13).
Jesucristo, el Hijo de Dios, aparece en el Cielo como un militar triunfador. Se empapó de sangre, en la suya, y ahora ostenta las propia, luchando contra el enemigo condecoraciones ganadas en una guerra a vida o muerte. Ha vencido en toda la línea. "El príncipe de este mundo ha sido echado fuera". Y llega el día en que "todos sus enemigos estarán colocados como escabel de sus pies"... ¿Me doy cuenta a qué me llama el Señor? El Cielo no es para cobardes, sino para los esforzados que, como Jesús, saben enfrentarse cada día, hasta la sangre, en la lucha contra el mal.
Padrenuestro
Por tú Espíritu, Señor, danos valor en la lucha, danos la victoria; victoria sobre la muerte danos la Gloria futura.
Oración. Señor Jesucristo, que nos dijiste que el Reino de los Cielos lo arrebatan únicamente los valientes. Dame el esfuerzo que necesito para ir contigo hasta el Calvario a fin de subir desde él al Cielo. Amén.
Día Octavo
Leo en la Palabra de Dios. "Estos son los que han lavado y blanqueado sus vestiduras en la Sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios" (Apocalipsis 7:14).
Hemos de contar con el pecado como una triste realidad de nuestra vida. Heredamos de nuestros padres Adán y Eva una naturaleza dañada, y nuestra malicia a veces, y nuestra debilidad siempre, nos llevan a ofender a Dios de muchas maneras. ¿Quién pondrá remedio a esta dolorosa condición nuestra?.
¡Gracias sean dadas a nuestro Señor Jesucristo, que con su Sangre nos ha librado de tan lastimosa condición! Dios nos pide solamente arrepentimiento, conversión, reconciliación con El mediante los Sacramentos. Y, eso sí, lucha valiente para no hacer nunca las paces con el pecado.
Padrenuestro
¡Qué divino tesoro, Jesús, me has dado en tu Sangre! ¡Límpiame de toda mancha, para ser como te agrada!...
Oración. Señor Jesucristo, amador de los pecadores, que somos todos. Derrama sobre mí la abundancia de los méritos de tú Sangre, para que, con limpieza de corazón, vea siempre a Dios en todas las cosas. Amén.
Día noveno
Leo en la Palabra de Dios. -Tenemos un Pontífice excelso, Jesús, que ha penetrado los cielos - con su propia sangre - y está siempre vivo para interceder por los que por él se llegan a Dios" (Hebreos 4:14, 19:12, 7:25).
Una última mirada a la Sangre de Cristo. ¿Qué nos ha merecido Jesús con ella? Nada menos que la Gloria de Dios, la misma con la que Dios es infinitamente dichoso, la que tiene el mismo Jesucristo glorificado a la derecha del Padre. Y ante este su Padre está repitiendo continuamente: "Quiero que donde yo estoy estén también los míos que Tú me diste". Ya que para esto se adelantó: "Voy a prepararos un lugar" Nuestro destino es el Cielo, que no es propio de almas débiles, sino de los espíritus más grandes, que no se contentan sino con Dios.
Padrenuestro
Como Esteban, entreabierto veo el Cielo, Señor. ¿Cuándo podré estar contigo? ¡Hoy lléname de tu Presencia!
Oración. Señor Jesucristo, autor, guía y consumador de la fe, que vas al frente de los que caminan hacia la Patria. Hazme seguir fielmente tus pisadas para conseguir ese Cielo que me tienes prometido y preparado. Amén.
"EN SU GRAN AMOR DIOS ME HA LIBERADO POR LA SANGRE QUE SU HIJO DERRAMÓ, Y HA PERDONADO MIS PECADOS". (Efesios 1:7)
OH DIVINO ANTÍDOTO, LIBÉRAME DEL VENENO DEL PECADO AMÉN, ALELUYA, AMÉN.
ORACIÓN
Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del Costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡OH buen Jesús, óyeme! Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de ti. Del enemigo malo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a ti, para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén, Aleluya, Amén.
ROSARIO DE LAS SAGRADAS LLAGAS
Se usa el rosario ordinario, acompañando la oración vocal con la meditación. Lo ideal es rezarlo ante algún crucifijo que inspire más devoción para que lo contemples y beses la llaga correspondiente. Además de las peticiones que aquí se proponen, puedes hacer otras que te inspire el Señor y que correspondan mejor a vuestra espiritualidad y circunstancia.
Este rosario fue tomado de Marie-Marthe Chambon, Die Wunden unseres Herrn, Herausgaben von P. bonaventura Pihan, Passionist
Comienzo:
· La Señal de la Cruz
· Con verdadero arrepentimiento, pedimos perdón por nuestros pecados y los del mundo entero.
V. Oh Jesús, Salvador divino, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.R. Amen.
V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
V. Gracia y misericordia, Jesús mío, en los peligros presentes. Cúbrenos con tu preciosísima sangre.R. Amen.
V. Eterno Padre, muéstranos tu misericordia por la sangre de tu querido Hijo. Te lo suplicamos, muéstranos tu misericordia.R. Amen.
En lugar de los misterios del rosario, se rezan los siguientes:
1 -Llagas de los pies
Señor mío crucificado, adoro las Sagradas Llagas de tus pies. Por el dolor que en ellas sufriste y por la sangre que derramaste, concédeme la gracia de evitar el pecado y de seguir constantemente, hasta el fin de mi vida, el camino de las virtudes cristianas.
2 -Llaga del sagrado costado
Señor mío crucificado, adoro la llaga de tu sagrado costado. Por la sangre, que en ella derramaste, te ruego enciendas en mi corazón el fuego de tu divino amor y me concedas la gracia de amarte por toda la eternidad.
3 -Llaga de la mano izquierda
Señor mío crucificado, adoro la llaga sagrada de tu mano izquierda. Por el dolor que sufriste y la sangre que derramaste, te ruego que no me encuentre a tu izquierda con los condenados en el día del juicio final.
4 -Llaga de la mano derecha
Señor mío crucificado, adoro la llaga sagrada, de tu mano derecha. Por el dolor que en ella sufriste y la sangre que derramaste, te ruego que bendigas y me conduzcas a la vida eterna.
5 -Llagas de la cabeza
Señor mío crucificado, adoro las llagas de tu santa cabeza. Por el dolor que en ellas sufriste y la sangre que derramaste, te ruego me concedas constancia en servirte a ti y a los demás.
En las cuentas del Padre Nuestro:
Después de la meditación de cada llaga se dice:V. Eterno Padre, yo te ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo.R. Para que cures las llagas de nuestras, almas.
En cada cuenta del Ave Maria:
V. Jesús mío, piedad y misericordia.R. Por los meritos de tus santas llagas.
ORACION DE ABANDONO
Padre, en tus manos me pongo,haz de mi lo que quieras. Por todo lo que hagas de mi, te doy gracias. Estoy dispuesto a todo,lo acepto todo,con tal de que Tu voluntad se haga en míy en todas tus criaturas. No deseo nada más, Dios mío. Pongo mi alma entre Tus manos, te la doy, Dios mío,con todo el ardor de mi corazón porque te amo, y es para mi necesidad de amor el darme,el entregarme entre tus manos sin medida,con infinita confianza,porque Tu eres mi Padre.
ORACIONES DE DESAGRAVIOPor tanto que se ofende a Dios, hagamos reparación y desagravio. Pidamos perdón y misericordia.
Acto de desagravio
(Después de cada invocación se responde: "te rogamos, escúchanos")
Señor perdona todos los sacrilegios eucarísticos.
Señor perdona todas las santas comuniones indignamente recibidas.
Señor perdona todas las profanaciones al santísimo sacramento del altar.
Señor perdona todas las irreverencias en la Iglesia.
Señor perdona todas las profanaciones, desprecios y abandono de los sagrarios.
Señor perdona todos los que han abandonado la iglesia.
Señor perdona todo desprecio de los objetos sagrados.
Señor perdona todos los que pasaron a las filas de tus enemigos
Señor perdona todos los pecados del ateismo
Señor perdona todos los insultos a tu santo nombre.
Señor perdona toda la frialdad e indiferencia contra tu amor de redentor
Señor perdona todas las irreverencias y calumnias contra el Santo Padre
Señor perdona todo desprecio de los obispos y sacerdotes.
Señor perdona todo desprecio hacia la santidad de la familia.
Señor perdona todo desprecio a la vida humana.
ACTO DE DESAGRAVIODE PÍO XI¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada.¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.¡Oh benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.


Acto de Confianza en DiosEsta es, sin duda, una de sus oraciones más bellas. Es la conclusión del discurso 682, que trata precisamente de la confianza en Dios (O.C. IV, p. 215).
Dios mío, estoy tan persuadido de que veláis sobre todos los que en Vos esperan y de que nada puede faltar a quien de Vos aguarda toda las cosas, que he resuelto vivir en adelante sin cuidado alguno, descargando sobre Vos todas mis inquietudes. Mas yo dormiré en paz y descansaré; porque Tú ¡Oh Señor! Y sólo Tú, has asegurado mi esperanza.
Los hombres pueden despojarme de los bienes y de la reputación; las enfermedades pueden quitarme las fuerzas y los medios de serviros; yo mismo puedo perder vuestra gracia por el pecado; pero no perderé mi esperanza; la conservaré hasta el último instante de mi vida y serán inútiles todos los esfuerzos de los demonios del infierno para arrancármela. Dormiré y descansaré en paz.
Que otros esperen su felicidad de su riqueza o de sus talentos; que se apoyen sobre la inocencia de su vida, o sobre el rigor de su penitencia, o sobre el número de sus buenas obras, o sobre el fervor de sus oraciones. En cuanto a mí, Señor, toda mi confianza es mi confianza misma. Porque Tú, Señor, solo Tú, has asegurado mi esperanza.
A nadie engañó esta confianza. Ninguno de los que han esperado en el Señor ha quedado frustrado en su confianza.
Por tanto, estoy seguro de que seré eternamente feliz, porque firmemente espero serlo y porque de Vos ¡oh Dios mío! Es de Quien lo espero. En Ti esperé , Señor, y jamás seré confundido.
Bien conozco ¡ah! Demasiado lo conozco, que soy frágil e inconstante; sé cuanto pueden las tentaciones contra la virtud más firme; he visto caer los astros del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de esto puede aterrarme. Mientras mantenga firme mi esperanza, me conservaré a cubierto de todas las calamidades; y estoy seguro de esperar siempre, porque espero igualmente esta invariable esperanza.
En fin, estoy seguro de que no puedo esperar con exceso de Vos y de que conseguiré todo lo que hubiere esperado de Vos. Así, espero que me sostendréis en las más rápidas y resbaladizas pendientes, que me fortaleceréis contra los más violentos asaltos y que haréis triunfar mi flaqueza sobre mis más formidables enemigos. Espero que me amaréis siempre y que yo os amaré sin interrupción ; y para llevar de una vez toda mi esperanza tan lejos como puedo llevarla, os espero a Vos mismo de Vos mismo ¡oh Creador mío! Para el tiempo y para la eternidad. Así sea.
La penitencia es una virtud que nos lleva a trabajar por eliminar de nuestra vida todo aquello que nos separa del amor de Dios y del amor al prójimo. No es un sentimiento, una experiencia emocional, sino mas bien un acto de la voluntad. Muchos confunden la penitencia exclusivamente con actos externos de expiación, sin embargo es toda una actitud interior.
JESÚS, AMIGO ÚNICOEsta oración está sacada de la 39ª de las "Reflexiones cristianas" (O.C. V, pág. 39); a propósito de S. Juan Evangelista, nos propone que recemos a Jesús, único. y verdadero Amigo.
Jesús, Tú eres el Amigo único y verdadero; no sólo compartes cada uno de mis padecimientos, sino que lo tomas sobre Ti y conoces el secreto de transformármelo en gozo. Me escuchas con bondad y, cuando te cuento mis amarguras, me las suavizas.
Te encuentro en todo lugar, jamás te alejas y, si me veo obligado a cambiar de residencia, te encuentro allí donde voy. Nunca te hartas de escucharme;, jamás te cansas de hacerme bien. Si te amo, estoy seguro de ser correspondido; no tienes necesidad de lo mío ni te empobreces al otorgarme tus dones. No obstante que soy un hombre pobre, nadie (sea noble, inteligente o santo) podrá robarme tu amistad. La misma muerte que separa a los amigos todos, me reunirá contigo.
Ninguna de las adversidades de la edad o del azar lograrán jamás alejarme de ti; más bien, por el contrario, nunca gozaré con tanta plenitud de tu presencia ni jamás me estarás tan cercano, cuanto en el momento en que todo parecerá conspirar contra mi.
Sólo Tú aciertas a soportar mis defectos con extremada paciencia. Incluso mis infidelidades e ingratitudes, aunque te ofenden, no te impiden estar siempre dispuesto a concederme tu gracia y tu amor, si yo las deseo.
JESÚS, MI FUERZAEl octavo día de los Ejercicios Espirituales hechos en Londres en 1677, escribe que ha descubierto un gran tesoro: una confianza ilimitada en Dios; y termina con esta oración (O.C. VI, pág. 113).
Sí, Dios mío, Tú serás mi fuerza, mi guía, mi director, mi consejero, mi paciencia, mi ciencia, mi paz, mi justicia, mi prudencia.
A Ti acudiré en las tentaciones, arideces, contrariedades y temores. No quiero temer nada en adelante, ni los engaños y ardides del demonio, ni mi debilidad, porque serás Tú mi fuerza en las pruebas; y me prometes serlo en proporción a mi confianza. Pero lo maravilloso es que cuando me pones en esta situación, al mismo tiempo me otorgas la misma confianza. Seas eternamente alabado y amado por todas las cosas creadas, ¡Oh amable Señor!
¿Qué sería de mí si Tú no fueses mi fuerza? Y si, como me lo aseguras, lo eres ¿ qué no podré hacer con ella por tu gloria? "Todo lo puedo en Aquel que me conforta" (Fil 4,13).
Estás siempre en mí y yo en Ti; por tanto, me encuentre donde me encuentre, sea cual fuere el peligro que me acecha, poseo siempre conmigo mi fuerza.
Esta certeza me basta para disipar en un momento mis angustias, y hacer frente a ciertos sobresaltos de la naturaleza que, a veces, se despierta con tanto ardor que no puedo menos de temer por mi perseverancia y asustarme ante la perfección a que Tú, Señor me has llamado.
SEGUIRÉ ESPERANDO EN TIAunque resulte sorprendente, esta oración está contenida en la Carta 96 (O.C. VI, pág. 542) a su hermana que acaso desconfiaba de la misericordia del Señor.
Señor, ante Ti tienes a un alma que se halla en este mundo para experimentar tu maravillosa misericordia y mostrarla resplandeciente ante el cielo y la tierra.
Te den gloria también los otros demostrando con su fidelidad y su constancia cuan potente es tu gracia y cuan afable y generoso eres con quienes te son fieles; en cuanto a mí, te daré gloria dando a conocer a todos lo bueno que eres con los pecadores.
Diré a todos que tu misericordia está muy por encima de cualquier malicia humana y que ninguna maldad tendrá poder de cansarla; que ninguna recaída, por vergonzosa y grave que sea, deberá llevar al pecador a desesperar de tu perdón.
SI, amoroso Redentor, te he ofendido gravemente, pero te ultrajaría todavía más si pensara que no eres tan bueno como para concederme el perdón. '
Tu enemigo y enemigo mío cada día me tiende nuevos lazos; podrá llevarme a perderlo todo, pero no la esperanza en tu misericordia. Aunque recayera cien veces y mis culpas fuesen cien veces más terribles de lo que son, seguiría esperando en Ti.
HÁGASE TU VOLUNTADLa santidad consiste en adecuarse a la voluntad del Señor, escribe en otro lugar. (Reflexiones cristianas O.C. V, p. 4 01); al final de la disertación sobre este tema, invita a sus oyentes a besar las manos de Jesús crucificado y meditar en las palabras que El dirigió al Padre en su agonía cruel en el huerto de los Olivos: "No se haga mi voluntad sino la tuya" (Lc 22,42).
Señor, hágase tu voluntad, no la mía. Debo alabarte y darte gracias porque se cumplen en mí tus designios.
Aunque estuviera en mi poder resistirme a tus decisiones, sin embargo no rechazaría someterme a ellas_ "No como yo quiero, sino como quieras tú" (Mt 26,39).
Acepto de buen grado esta adversidad en sí misma y en todas sus circunstancias. Así que no me lamento del mal que habré de soportar ni de las personas que lo causan, ni del modo en que me ha llegado, ni de la coyuntura de tiempo y lugar en que me ha sobrevenido.
Porque estoy convencido de que Tú has querido estas circunstancias y prefiero morir antes que oponerme en nada a tu querer.
SÍ, Dios mío, hágase tu voluntad en mí y en todos los hombres, hoy y en todo momento, en el cielo y en la tierra. Cúmplase en la tierra como en el cielo. Amén.
DAME TU CORAZÓNEsta oración concluye la disertación sobre el Corpus (Sermón 20º O.C. 11, p. 24). Anteriormente ha dicho que el hombre está rodeado y asediado por los beneficios de Dios. Cada día el Señor enciende nuevas brasas en torno a nuestro corazón para inflamarlo; no obstante esto, sigue frío para la Eucaristía.
¿Qué harás, Señor, para vencer la obstinada indiferencia de los hombres? Te has agotado en este misterio de amor; has ido tan lejos que, como comentan los Santos Padres, has llegado hasta donde podía llegar tu Poder.
Si los contactos divinos con tu sagrada Carne no consiguen destruir este hechizo que me seduce, en vano podré esperar en otro remedio de mayor fuerza.
A tan grande calamidad, sólo una salida encuentro: que me des otro corazón, un corazón dócil, un corazón sensible, un corazón que no sea de mármol ni de bronce; es menester que me concedas tu mismo Corazón.
Ven, amable Corazón de Jesús, ven y colócate en el centro de mi pecho y enciende en él un amor tal que acierte a responder, de algún modo, a mi deber de amarte.
Dios mío, ama a Jesús que está en mí en la medida en que me has amado a mí en El. Haz que ya no viva sino por El para llegar a vivir eternamente con El en el cielo. Amén.
OFRECIMIENTO AL CORAZÓN DE JESUCRISTOEl diario de los Ejercicios espirituales hechos en Londres del 20 al 29 de enero de 1677, concluye con este "ofrecimiento al S. Corazón de Jesucristo" (O.C. VI, p. 125).
Adorable y amable Corazón de Jesús, en reparación de tantos pecados e ingratitudes y para evitar que yo caiga en tal desgracia, te ofrezco mi corazón con todos los sentimientos de que es capaz y me entrego todo a Ti.
Con la mayor sinceridad (al menos así lo espero) desde este momento deseo olvidarme de mí mismo y de cuanto pueda tener relación conmigo, para eliminar todo obstáculo que pueda impedirme entrar en tu Corazón divino que has tenido la bondad de abrirme y en el que ansío entrar junto
con tus servidores más fieles, para vivir y morir invadido e inflamado por tu amor...
Sagrado Corazón de Jesús, enséñame a olvidarme enteramente de mi, ya que éste es el único camino para
entrar en Ti. Y puesto que cuanto haré en adelante será tuyo, haz que no realice nunca nada que no sea digno de Ti.
Enséñame qué debo hacer para llegar a la pureza de tu amor, del que me has infundido tan gran deseo. Experimento una gran voluntad de complacerte, pero al mismo tiempo me veo en la imposibilidad de realizarlo sin tu luz especial y tu ayuda.
Cumple en mí tu voluntad incluso contra mi querer.
A Ti corresponde, Corazón divino de Jesús, cumplirlo todo en mí; y de este modo, si llego a santo, tuya será la gloria de mi santificación. Para mí esto es más claro que la luz del día, pero para Ti será una magnífica gloria. Sólo para esto deseo la perfección. Amén.
VIVIR Y MORIR EN TU AMORMorir en la amistad con el Señor es gracia tan grande que ciertamente no se puede merecer. Por ello, en conclusión del sermón sobre la predestinación (O.C. III, 56p. 447), invita a sus oyentes a pedirla al Señor con oración.
Señor, bien sabes que no aspiramos a otra cosa sin a vivir y morir en tu amor; ahora alimenta estos deseos nuestros al igual que los has hecho brotar e infúndeles la firmeza y reciedumbre que nosotros no podemos prometernos, dada la mutabilidad e inconstancia de nuestro corazón. "Por las sendas trazadas ajustando mis pasos; por tus veredas no vacilan mis pies" (Sal 16,5). Señor, da fuerza a mis pasos, para que no vacilen o yerren el camino emprendido.
Dios omnipotente, a Ti que mantienes colgada la tierra en el universo, que has formado los cielos como trono de tu gloria, a ti no será difícil ni - me atrevo a decir _ menos , glorioso conferir a mi alma la misma estabilidad.
Hazme inquebrantable ante todas las tentaciones, inexpugnable a todos los asaltos de mis enemigos. Apriétame a Ti con lazos indisolubles; une mi voluntad a la tuya con tanta fuerza que resulten una sola voluntad, de modo que la mía sea recta, santa y sobre todo constante e inmutable como la tuya.
Concédeme, Oh Dios, morir en el seno de tu Iglesia, fuera de la cual no hay salvación; haz que expire en los brazos de la cruz, de la que brota el manantial de nuestra salvación; en el Corazón de Jesús Crucificado, en El que es la misma Salvación y Redención.
Y como no puedo vivir sino a través de Ti, haz que viva únicamente para Ti. Y, en fin, alcánzame morir en tu alabanza y tu amor y, si es posible, de amor a Ti. Amen.
NOVENA DE LA CONFIANZA Saludo del Santo para todos los días:Nuestro Señor Jesucristo sea nuestra fuerza y nuestra alegría, posea todo su corazón y sea su único consuelo.DÍA PRIMEROActo de confianza: Estoy tan convencido , Dios mío, de que velas sobre todos los que esperan en Ti, y de que no puede faltar cosa alguna a quien aguarda de Ti todas las cosas, que he determinado vivir de ahora en adelante sin ningún cuidado, descargándome en Ti de todas mis solicitudes. "En paz me duermo y al punto descanso, porque tu, Señor, me has afirmado singularmente en la esperanza" (Sal 4,10).Lectura: He resuelto estudiar los medios para hacer recaer la conversación sobre cosas que puedan edificar, sea quien sea aquel con quien me encuentre; de tal modo, que nadie se separe de mi sin tener más conocimiento de Dios que cuando llegó, y, si es posible, con mayor deseo de su salvación.Propósito: Dios está en medio de nosotros y parece que no le reconocemos. Está en nuestros hermanos y quiere ser servido en ellos, amado y honrado, y nos recompensará más por esto que si le sirviésemos a El en persona. Que cada uno considere en su hermano a Jesucristo.ORACIÓN LITÚRGICA DEL SANTO PARA TODOS LOS DÍASSeñor y Padre nuestro, tú que hablaste al corazón de tu fiel servidor, San Claudio de la Colombiére, para que fuese testigo de la abundancia de tu amor; haz que los dones de tu gracia iluminen y consuelen a tu Iglesia.Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.DESPEDIDA DEL SANTO PARA TODOS LOS DÍAS Adiós, ruegue a Dios que me haga la gracia de morir enteramente a mi mismo. El Espíritu Santo llene su corazón del más puro amor de Dios. La paz de Nuestro Señor Jesús reine siempre en su corazón. Todo suyo en la cruz y en el Corazón de Jesús.
DÍA SEGUNDOActo de confianza: Despójenme en buena hora los hombres de los bienes y de la honra, prívenme de las fuerzas e instrumentos de serviros las enfermedades; pierda yo por mi mismo vuestra gracia pecando, que no por eso perderé la esperanza; antes la conservaré hasta el último suspiro de mi vida y vanos serán los esfuerzos de todos los demonios del infierno para arrancármela.Lectura: La predicación es inútil sin la gracia, y la gracia no se obtiene sino por la oración. Si hay tan pocas conversiones entre los cristianos es porque hay pocas personas que oren, aunque hay muchas que predican. (Cuán agradable a Dios son estas oraciones!; es como cuando a una madre le ruegan que perdone a su hijo.Propósito: Dios está en medio de nosotros, o mejor dicho, nosotros estamos en medio de El; en cualquier lugar donde estemos nos toca: en la oración, en el trabajo, en la mesa, en la conversación. Hagamos a menudo actos de fe; digamos con frecuencia: Dios me mira, aquí está presente. No hacer nunca nada, estando a solas, que no quisiéramos hacer a vista de todo el género humano.
DÍA TERCEROActo de confianza: Que otros esperen la dicha de sus riquezas o de sus talentos, que descansen otros en la inocencia de su vida, o en la aspereza de su penitencia, o en la multitud de sus buenas obras, o en el fervor de sus oraciones; en cuanto a mi toda mi confianza se funda en mi misma confianza: "Tu, Señor, me has afirmado singularmente en la esperanza" (Salmo 4,10).Lectura: No tengo alegría semejante a la que experimento, cuando descubro en mi alguna nueva flaqueza, que se me había ocultado hasta entonces. Creo firmemente y siento gran placer al creerlo, que Dios conduce a los que se abandonan a su dirección y que se cuida aun de sus cosas más pequeñas.Propósito: "Si tu ojo fuere sencillo, todo tu cuerpo será claro" (Mt. 6,22).No buscar sino a Dios, ni siquiera buscar sus bienes, sus gracias, las ventajas que en su servicio se encuentran como la paz, la alegría, etc., sino a El.
DÍA CUARTOActo de confianza: Confianza semejante jamás salió fallida a nadie. "Nadie esperó en el Señor y quedó confundido" (Ecles 2,11).Lectura: En reparación de tantos ultrajes y de tan crueles ingratitudes, adorable y amable Corazón de Jesús, y para evitaren cuanto de mi dependa el caer en semejante desgracia, yo os ofrezco mi corazón con todos los sentimientos de que es capaz; yo me entrego enteramente a Vos. Y desde este momento protesto sinceramente que deseo olvidarme de mi mismo, y de todo lo que pueda tener relación conmigo para remover el obstáculo que pudiera impedirme la entrada en ese divino Corazón, que tenéis la bondad de abrirme y donde deseo entrar para vivir y morir en él con vuestros más fieles servidores, penetrando enteramente y abrasado de vuestro amor.Propósito: Dirígete a mi siervo (el P. de La Colombiere) y dile de mi parte que haga todo lo posible para establecer esta devoción y dar este gusto a mi divino Corazón; que no se desanime por las dificultades que para ello encontrará, y que no le han de faltar. Pero debe saber que es todopoderoso aquel que desconfía enteramente de si mismo para confiar únicamente en Mí. (Jesús a Sta. Margarita)
DÍA QUINTO Acto de confianza: Así que, seguro Apostolado de la Oración estoy de ser eternamente bienaventurado, porque espero firmemente serio, y porque eres Tú, Dios mío, de quien lo espero."En ti, Señor, he esperado; no quede avergonzado jamás" (Sal 30,2; 70,1).Lectura: No quiero temer ya ni las ilusiones, ni los artificios del demonio, ni mi propia debilidad, ni mis indiscreciones, ni aun siquiera mi desconfianza; porque Vos debéis ser mi fortaleza en todas mis cruces, y me prometisteis serio a proporción de mi confianza. "Todo lo puedo en Aquel que me conforta" (Flp 4,13). Vos en todas partes estáis en mi y yo en Vos; luego en cualquier parte que me encuentre, ante cualquier peligro, cualquier enemigo que me amenace, tengo mi fuerza conmigo.Propósito: Me promete Dios ser mi fortaleza, según la confianza que tenga en El. Por esto he resuelto no poner límites a esta confianza y extenderla a todo. Me parece que en lo sucesivo debo servirme de nuestro Señor como de un escudo que me rodea, y que opondré a todos los dardos de mis enemigos.
DÍA SEXTO Acto de confianza: Conocer, demasiado conozco que por mi soy frágil y mudable; sé cuanto pueden las tentaciones contra las virtudes más robustas, he visto caer las estrellas del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de eso logra acobardarme.Lectura: Lo cierto es que, de todas las confianzas, la que más honra al Señor es la de un pecador insigne que está tan persuadido de la misericordia infinita de Dios, que todos sus pecados le parezcan como un átomo en presencia de esa misericordia.Propósito: Sólo se encuentra la paz en el total olvido de sí mismo. Es necesario que nos resolvamos a olvidarnos hasta de nuestros intereses espirituales, para no buscar más que la pura gloria de Dios.
DÍA SÉPTIMO Acto de confianza: Mientras yo espere, estoy a salvo de toda desgracia; y de que esperaré siempre estoy cierto, porque espero también esta esperanza invariable.Lectura: No dude de que Dios le ha de dar por si, o por ese confesor, todo lo que le sea necesario, ni de que nunca dejará perecer un alma que preferirla morir antes que desagradarle. Le confieso que no pueda perdonar ni un instante de inquietud a una sierva de Jesucristo. Es una gran injuria a su Señor, que soporta, conserva y coima de bienes a sus mayores enemigos; piense si querrá perder a los que no sueñan sino en servirle.Propósito: Es necesario ser paciente con buena fe, y dulce como Jesucristo hasta el fondo del alma. le recomiendo esta virtud sobre todas las cosas, es preciosa a los ojos de Dios. Es dulce hablar de lo que se ama, pero más todavía con Jesucristo dentro de su corazón.
DÍA OCTAVOActo de confianza: En fin, para mi es seguro que nunca será demasiado lo que espere de Ti, y que nunca tendré menos de lo que hubiere esperado. Por tanto, espero que me sostendrás firme en los riesgos más inminentes y me defenderás en medio de los ataques más furiosos, y harás que mí flaqueza triunfe de los más espantosos enemigos.Lectura: Teme usted que Dios le mande pruebas que no pueda soportar; es un pensamiento que le pasa por la imaginación, porque sí creyera que así lo siente no le perdonaría esa desconfianza y el ultraje que haría a la sabiduría y a la bondad de nuestro Señor. No llega a entender todavía que es El principalmente quien lo hace todo en nosotros,, excepto los pecados, y que no debemos considerar ni nuestras faltas ni nuestra debilidad, sino esperarlo todo de El.Propósito: Bien se yo que sé Puede comulgar de tal forma que no se saque ningún fruto; pero sostengo que eso no puede ser consecuencia de acercarse demasiado frecuentemente. Creo que los que comulgan cada ocho días sin ser por eso mejores, serían peores si comulgasen más de tarde en tarde; que ninguna indisposición, exceptuando el pecado mortal, puede impedir el efecto del sacramento que es el de santificar el alma, de darle fuerzas y vigor para hacer el bien y resistir al mal; que como cada vez que se comulga se recibe un aumento de mérito y de gracia habitual, es necesario que una comunión nos disponga para aprovecharnos de otra; y, por consiguiente, cuantas más comuniones se hacen, más se está en disposición de aprovechar de las que se deben hacer.
DÍA NOVENOActo de confianza: Espero que Tú me amarás a mí siempre y que te amaré a Ti sin intermisión, y para llegar de un solo vuelo con la esperanza hasta donde puede llegarse, espero a Ti mismo, de Ti mismo, oh Creador mío, para el tiempo y para la eternidad. Amén.Lectura: Este Corazón se encuentra aún, en cuanto es posible, en los mismos sentimientos y, sobre todo, siempre abrasado de amor para con los hombres; siempre sensible a nuestros males; siempre apremiado del deseo de hacernos participantes de sus tesoros y de dársenos a sí mismo; siempre dispuesto a recibirnos y a servirnos de asilo, mansión, de paraíso, ya en esta vida. A cambio de todo no encuentra en el corazón de los hombres más que dureza, olvido, desprecio, ingratitud. Ama y no es amado y ni siquiera es conocido su amor; porque no se dignan los hombres recibir los dones por los que quiere atestiguarlo, ni escuchar las amables e intimas manifestaciones que quiere hacer a nuestro corazón.Propósito: En cuanto a usted, ponga toda su confianza en Dios y no en criatura alguna; ponga toda su esperanza en El; espérelo todo de El, y no de criatura alguna; ni aun de sus directores, quien quiera que sean; no pueden nada sin Nuestro Señor, y El lo puede todo sin ellos.
Oración del Papa Clemente XI
Creo, Señor,haz que crea con más firmeza;espero, haz que espere con más confianza;me arrepiento, haz que tenga mayor dolor.Te adoro como primer principio;te deseo como último fin;te alabo como bienhechor perpetuo;te invoco como defensor propicio.Dirígeme con tu sabiduría,átame con tu justicia,consuélame con tu clemencia,protégeme con tu poder.
Te ofrezco, Señor, mis pensamientos,para que se dirijan a ti;mis palabras, para que hablen de ti;mis obras, para que sean tuyas,mis contrariedades, para que las lleve por ti.
Quiero lo que quieras, quiero porque quieres,quiero como lo quieres, quiero hasta que quieras.
Señor, te pido que ilumines mi entendimiento,inflames mi voluntad,limpies mi corazón,santifiques mi alma.
Que me aparte de mis pasadas iniquidades,rechace las tentaciones futuras,corrija las malas inclinaciones,practique las virtudes necesarias.
Concédeme, Dios de bondad, amor a ti, odio a mí,celo por el prójimo y desprecio a lo mundano.
Que sepa obedecer a los superiores, ayudar a los inferiores,aconsejar a los amigos y perdonar a los enemigos. Que venza la sensualidad con la mortificación,la avaricia con la generosidad,la ira con la bondad,la tibieza con la piedad.
Hazme prudente en los consejos,constante en los peligros,paciente en las contrariedades,humilde en la prosperidad.
Señor, hazme atento en la oración,sobrio en la comida,constante en el trabajo,firme en los propósitos.
Que procure tener inocencia interior,modestia exterior,conversación ejemplar y vida ordenada.
Haz que esté atento a dominar mi naturaleza,a fomentar la gracia,servir a tu leyy a obtener la salvación.
Que aprenda de ti qué poco es lo terreno,qué grande lo divino,qué breve el tiempo,qué durable lo eterno.
Concédeme preparar la muerte,temer el juicio,evitar el infiernoy alcanzar el paraíso.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Oración de perdón
Omnipotente y sempiterno Dios,mirad al corazón de vuestro amadísimo Hijoy a las alabanzas y satisfacciones que os dioen nombre de los pecadores,y conceded propicio el perdón a los que imploranvuestra misericordia,en nombre de vuestro mismo Hijo Jesucristo,que con Vos vive y reina en unión con el Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén

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